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Comunicado No. 463/2011
16 de marzo de 2011

***La institución ofrece la carrera de bailarín a nivel licenciatura para desarrollarse en la interpretación, la creación, la docencia y la difusión de este arte

La Escuela Nacional de Danza Folklórica de INBA-Conaculta imparte estudios a nivel profesional apoyados en los valores culturales que identifican a los mexicanos y en un proceso en el que la danza folklórica transita por tres caminos fundamentales, el ritual religioso, la recreación colectiva y el espectáculo teatral.

        La licenciatura en danza folklórica constituye una oferta que integra y actualiza los diferentes campos de formación y desarrollo del profesional en este género.

        El objetivo general del plan de estudios es formar un profesional en la disciplina artística de la danza folklórica que demuestre el dominio de las diferentes tareas que involucra la interpretación, creación, enseñanza y difusión de la danza folklórica en el ámbito profesional a partir del manejo conceptual, coreográfico y metodológico de sus diferentes estilos.

        Todo esto basado en un modelo por competencias, que corresponde a los nuevos paradigmas educativos y artísticos, como parte del Sistema de Educación Artística del Instituto Nacional de Bellas Artes y el Consejo Nacional para la Cultura y las Artes.

        La Escuela Nacional de Danza Folklórica (ENDF) desde su fundación en el año 1977 como parte del Sistema Nacional para la Enseñanza Profesional de la Danza (SNEPD), ha centrado la observación en los códigos de expresión que manejan los diversos grupos étnicos del país y los grupos sociales que producen la danza popular, diferenciando los sistemas de movimiento que los identifica, primeramente, con los objetivos del rescate de la tradición y desde 1994 bajo la perspectiva de la valoración de las tradiciones.

        Después de la Revolución Mexicana, el estado sostuvo una política educativa basada en el fortalecimiento de la identidad nacional e incorporó para ello la enseñanza de la danza folklórica al proyecto educativo. En 1921, José Vasconcelos como Secretario de Educación Pública (SEP), sustentó un nacionalismo cultural donde la educación y el arte serían el núcleo del proyecto de esta nueva nación.

        Fue fundamental para Vasconcelos la preocupación por la educación estética del pueblo, para él, la plástica y la danza debían penetrar en las escuelas, la idea fundamental es la organización departamental de la Secretaría de Educación Pública (SEP), creada en 1921 para llevar la lectura a la población (bibliotecas) y la creación del Departamento de Bellas Artes, que coordinó las actividades artísticas complementarias de la educación básica.

        En 1930, la Dirección de Bellas Artes se encargó de transmitir pedagógicamente el entusiasmo por las artes, para estimular la producción artística, comisionó a profesores de Educación Física quienes enseñaban bailes regionales en las fiestas escolares, llamados misioneros culturales, sin lugar a duda, en esta época, uno de los personajes que aportó significativamente a la danza folklórica, técnicas de registro, conocimientos y recursos didácticos fue el profesor Marcelo Torreblanca.

        Algunos misioneros culturales, entre ellos Torreblanca, empezaron a tener contacto con las danzas tradicionales y, posteriormente, junto con los maestros de música, realizaron registros de las tradiciones musicales y dancísticas utilizando un sistema de notación coreográfica para los diseños espaciales, describieron los pasos y vestuarios así como las fiestas tradicionales, materiales que eran entregados a la SEP.

        Estos trabajos fueron los primeros estudios que se realizaron sobre la danza tradicional mexicana en el país, mediante ellos, se aprendieron y difundieron las danzas, revitalizando así su existencia en un tiempo en el que el sentimiento artístico nacionalista buscó sus raíces en el campo, como consecuencia de la Revolución.

        En este sentido, el trabajo de los misioneros culturales no sólo constituye fuentes documentales sino que es precursor en la utilización de técnicas y métodos de registro que, aunque ahora están más desarrollados, se estudiaron y discutieron para mejorarlas tomando en cuenta la experiencia.

        Antes de la segunda mitad del siglo XX la danza en México se practica con los tres géneros oficiales de enseñanza clásico, contemporáneo, en esos momentos llamada danza moderna y folclor, sistemas de movimiento que se institucionalizan permitiendo con esto el aprendizaje sistematizado.

        La tendencia de la enseñanza de la danza clásica, como arte, y de la danza folklórica, como reivindicadora del pasado cultural, se concreta en 1932 con la creación de la Escuela Nacional de Danza de Bellas Artes de las hermanas Gloria y Nellie Campobelllo, cuya preocupación fue crear un  ballet mexicano sustentado e inspirado en temas de danza regional en una estructura clásica.

        De esta escuela nació la compañía llamada Ballet de Ritmo Indígena de la Ciudad de México, A. C. Sus coreografías son a partir de la elección de temas basados en enfoques esteticistas románticos, pintorescos, motivados por la búsqueda de raíces mexicanas.

        El Instituto Nacional de Bellas Artes creado el 31 de diciembre de 1946 asume desde su formación la doble responsabilidad de la educación y la difusión de las artes a nivel nacional, para el caso de la danza en 1947 se crea la Academia de la Danza Mexicana con Guillermina Bravo y Ana Mérida como directoras.

        Más que un proyecto educativo se propone un proyecto artístico nacionalista en el que se resaltan los aspectos tradicionales de las expresiones artísticas tanto en el aspecto popular como en el ritual indígena.

        Esta institución se encargó de la creación, la investigación y la difusión de la danza así como de formar bailarines como aspirantes al grupo representativo del lNBA, llamado en esos años conjunto oficial de Danzas Regionales del INBA, fundado en 1956, bajo la dirección de Marcelo Torreblanca, estaba conformado por un gran contingente de bailarines que constantemente enriquecían un repertorio folklórico bajo la supervisión de algunos jefes de danzas indígenas traídos de su lugar de origen.

        Por otro lado la danza no institucionalizada, es decir, la danza producto de las comunidades indígenas o populares conservan el método de enseñanza de tradición oral o por imitación, característica que le ha permitido seguir siendo un elemento de resistencia cultural que del mismo modo, ha diseñado los caminos de la representación y la permanencia de la tradición y enseñanza institucionalizada de la materia prima de la cual surge el potencial creativo de registro y transformación escénica que sustenta desde siempre el trabajo de la ENDF.

        En la década de los setenta, como consecuencia de la crisis que se manifestó en todo el sistema educativo nacional debido al movimiento de 1968, se lanza la reforma educativa. Como producto de esta reforma se crean los Centros de Educación Artística (Cedarts), la Escuela Superior de Música y Danza de Monterrey y el Fondo Nacional para la Danza (Fonadan).

        En esta época impera el diseño curricular por objetivos y se adoptan en México los elementos centrales de la pedagogía estadounidense resaltando los aspectos técnicos enfocados a la actualización de los métodos, técnicas e instrumentos del proceso enseñanza-aprendizaje. Los ideales de esta reforma eran los de la democracia a través de formar una conciencia crítica, la popularización del conocimiento y la igualdad de oportunidades.

        El Sistema Nacional para la Enseñanza profesional de la Danza (SNEPD), significó un rompimiento con la idea de bailarín integral y organizó las carreras por especialidades. En 1978 se opta oficialmente por separar la danza en clásica, contemporánea y folklórica.

        Así se funda la Escuela Nacional de Danza Folklórica cuyo plan de estudios se sostenía en el discurso del rescate de la tradición dancística, la lucha por la revalorización, conservación y enriquecimiento de la cultura nacional, y la creencia de que la danza no es sólo enseñar una técnica, unos pasos, sino enseñar una forma de vida, una concepción del mundo, desarrollar un sentido de la estética, de lo bello, así como su vinculación con otras artes.

        En ese sentido, la enseñanza de la danza folklórica en esta escuela del INBA, se ciñe al manejo adecuado de las técnicas de entrenamiento que refuerzan la tarea ilustrativa cultural en la escenificación.

        Es decir, se utilizan elementos de otros discursos de movimiento que permitan la transmisión del mensaje escénico de la danza folklórica, con mayor claridad y diversidad, de tal suerte que se pueda mostrar en un espectáculo las diversas manifestaciones tradicionales en las que surge y forma parte de ellas la danza tradicional, convertida ya, en danza escénica.

        María de Lourdes Santiago Cambray es la actual directora de la ENDF. Las instalaciones están ubicadas en Plaza Ángel Salas s/n, detrás del Auditorio Nacional, C.P. 11580, México, D.F. Para mayor informes favor de llamar al teléfono 5280 2992 y 5280 5866, o consultar la página electrónica: http://www.sgeia.bellasartes.gob.mx/ 

        (Con información de Notimex/RGT)


México / Distrito Federal

Última actualización: 16 de marzo de 2011 - 17:29

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