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Comunicado No. 687/2011
11 de abril de 2011

*** La fotógrafa mexicana celebrará 30 años de trayectoria con la muestra en el Antiguo Colegio de San Ildefonso

***Reúne 96 imágenes en blanco y negro que abordan tres temas: Bestiarium, Mujeres fantásticas y Naturalezas silenciosas

Flor Garduño no aparece en ninguna de sus fotografías, pero paradójicamente todas son una especie de autorretratos. A través de sus imágenes, la fotógrafa mexicana es capaz de mostrar cómo la vida se revela ante ella. Esto se podrá apreciar en Flor Garduño. Trilogía, exposición con la que celebra 30 años de trayectoria artística y que abrirá el próximo 14 de abril en el Antiguo Colegio de San Ildefonso.

       Se trata de una muestra integrada por 96 imágenes en blanco y negro, captadas con luz natural que abordan tres temas que han acompañado a la fotógrafa a lo largo de su prolífica carrera, y que continúan siendo para ella una rica fuente de inspiración: Bestiarium, Mujeres fantásticas, y Naturalezas silenciosas.

       Flor Garduño (Ciudad de México, 1957) vuelve a exhibir su trabajo de manera individual en el Distrito Federal despuéss de casi nueve años, luego de que en 2002 presentara la exposición Flor, en el Centro de la Imagen. En esta ocasión celebrará 30 años de carrera artística tomando como referencia el año en que tuvo contacto con Katy Horna en la Academia de San Carlos. “Ahí fue donde me sorprendió la fotografía”.

       En entrevista, Garduño precisó que no se trata de una muestra retrospectiva. “Mis amigas me han dicho que para hacer una retrospectiva todavía me faltarían algunos años, quiero pensar que todavía no tengo la edad para hacer retrospectivas. Es una recopilación, una fiesta para celebrar mis 30 años como fotógrafa”.

       Flor Garduño es considerada como una de las más destacadas representantes de la fotografía contemporánea en Latinoamérica. A los 19 años entró a estudiar Artes Visuales en la Academia de San Carlos, donde participó en el taller de la fotógrafa húngara Kati Horna. En 1979 ingresó como ayudante de laboratorio en el taller de Manuel Álvarez Bravo, y a partir de ese momento consolidó y reforzó su vocación por la fotografía.

       “Yo estaba estudiando artes visuales y se me atravesó la fotografía de una manera abrupta, ahí supe que quería esto para mi vida. Katy Horna me conectó cosas internas, emociones, sueños, una razón de ir adelante. Cuando comencé a ver las imágenes en el revelador, realmente descubrí una parte de mí que no había encontrado. El contacto con Katy me ayudó a descubrir parte de mí que naturalmente ya estaba ahí, pero que necesitaba de un detonador emocional.

       “Con Manuel Álvarez Bravo aprendí el rigor y el compromiso. Él me preguntaba: ¿Está segura de que usted quiere ser fotógrafa? Yo le respondía que sí y entonces me advertía que me tenía que comprometer y trabajar mucho. Me insistía que el medio de la fotografía era muy ingrato, que me iba a morir de hambre, que mejor me dedicara a otra cosa. Así empecé a hacer pequeños trabajos y creo que he estado en los lugares adecuados con gente muy entrañable y en el momento correcto”.

       Aunque en México ya era bastante reconocida, la carrera de Flor Garduño se catapultó internacionalmente a partir de la década de los noventa. En 1992 publicó el libro Witnesses of Time (Testigos del tiempo), que fue traducido a cinco idiomas y superó las siete ediciones. Las fotografías que le dieron vida fueron exhibidas en las más importantes galerías y museos de Alemania, Estados Unidos, Francia, México y Suiza, donde además le otorgaron el premio Bundesamt  Kultur.

       “Siempre he dicho que mis fotografías son una especie de autorretratos. Esta exposición está dividida en tres capítulos: Bestiarium, Mujeres fantásticas y Naturalezas silenciosas, pero he trabajado mucho el retrato y básicamente hay mucha autoproyección en mi trabajo. Me divierto mucho, últimamente me he divertido mucho con las Mujeres fantásticas y las Naturalezas silenciosas y siento que he podido trabajar con mis obsesiones. Cuando las vuelvo a ver me siento muy satisfecha porque hay imágenes que me persiguen y cuando las logro atrapar me da mucha alegría, me alimenta”, señaló la fotógrafa.

       A pesar de la popularidad de la fotografía digital en el siglo XXI, a Flor Garduño le emociona trabajar en blanco y negro y con cámara analógica. Cuenta que retrata con una Hasselblad y una Leica y que para ella es fundamental hacerlo de esa forma. “Yo veo muchos colores en mis negros y mis grises. Si veo una imagen maravillosa y me dan una cámara en color, se muere, no se enciende la chispa. No es que me guste, pienso y siento en blanco y negro”.

       Sin embargo, la fotógrafa digitalizó todas las imágenes que conforman Trilogía para poder imprimirlas en formato más grande, pero no sólo para ocupar más espacio, sino porque considera que así cobran un significado diferente.

       “Son 96 imágenes, me parecen muchas. Yo he sido una fotógrafa a la que le gusta editar libros de muy buena calidad y pienso que entre menos enseñe uno es mejor. Tenía alrededor de 700 imágenes para elegir, pero quién va a ver tanto, ni siquiera la mitad. De lo que carecemos muchos fotógrafos, incluso maravillosos fotógrafos, es saber editar, saber sacrificar. Por eso digo que 96 fotos son mucho, y que el trabajo de edición fue lo más complicado. Yo no creo en libros de muchas fotos”.

       Junto con Graciela Iturbide, Flor Garduño ha sido considerada como la alumna más destacada del Manuel Álvarez Bravo, sin embargo ella se reconoce más cercana a Kati Horna. “No me siento heredera de Álvarez Bravo. Evidentemente todos los fotógrafos hemos salido de alguien, pero yo no me considero su heredera porque recibí muchas enseñanzas de Katy Horna y a nivel del humor que manejo me siento mucho más cerca de ella que de don Manuel.

       “Considero que uno va formando su rompecabezas interno, no con una persona sino con muchas, inclusive con personas que no tienen que ver con el arte. Mi rompecabezas interno está formado por un mundo muy extenso, como es la naturaleza, los libros de poesía, la música clásica, el cine y muchos amores fotógrafos”, expresó.

       Flor Garduño. Trilogía, es un proyecto acompañado por un libro que salió a la luz en 2010 y en el que se incluyen, además de las imágenes, textos del investigador del arte Francisco Reyes Palma, el editor José María Espinasa, el historiador Alfredo López Austin y los curadores Teresa Siza y Guido Magnaguagno.

       La obra de Flor Garduño forma parte de importantes colecciones, como el Museo de Arte Moderno de la Ciudad de México, el Instituto de Arte de Chicago, la Biblioteca Nacional de Paris y el Museo de Arte Moderno de Nueva York, entre otros.

       La exposición Flor Garduño. Trilogía se exhibirá del 14 de abril al 14 de agosto de 2011, en el Antiguo Colegio de San Ildefonso, donde como parte de las actividades paralelas, el 14 de abril, a las 18:00 horas, se llevará a cabo la mesa de diálogo Las claves de la fotografía, con la participación de Paola Cerutti, curadora de la exposición Trilogía; Francisco Reyes Palma, investigador del Centro Nacional de Investigación, Documentación e Información de las Artes Plásticas; y Alejandro Castellanos, director del Centro de la Imagen.

MAC
México / Distrito Federal

Última actualización: 12 de abril de 2011 - 15:54

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