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Julio Torri, un autor que escribía poco y decía mucho

Comunicado No. 1029/2012
10 de mayo de 2012

***Este 11 de mayo, se cumplen 42 años del fallecimiento del autor de cuentos, sentencias y poemas

Julio Torri expresó alguna vez en una de sus memorables meditaciones: “Ley de salud mental: no sufras por cosas imaginarias”. Y no obstante, el autor nacido en Saltillo, Coahuila, fue considerado siempre un soñador que a menudo intentaba arreglar el caos del mundo con ingenio, en un párrafo, en una cita o un aforismo que trascendiera el tiempo como un regalo para futuras generaciones.

Torri perteneció a la generación del Ateneo de la Juventud, junto a Alfonso Reyes, Pedro Henríquez Ureña y José Vasconcelos, y a 42 años de su fallecimiento, la escritora Lucía Rivadeneyra recuerda al autor de cuentos, sentencias, poemas y constructor de uno de los más líricos oasis de la literatura mexicana

Me parece, afirma la autora, que la obra de Julio Torri ha trascendido a pesar de su brevedad justamente por la calidad de su prosa, por la concreción del lenguaje que refleja la inteligencia de un hombre que era un apasionado de la palabra.

Rivadeneyra recordó que el Fondo de Cultura Económica, desde 1964, compiló la obra de Torri en un tomo llamado Tres libros, cuya segunda reimpresión se hizo en 1996 y, a partir de entonces, se le dio mayor difusión a la obra de este autor.

“La tarea perenne es leer y releer a Torri, ya que en un momento como el que vivimos se habla mucho y se dice poco, pero este escritor escribe poco y dice mucho”.

Aseguró que Torri es un maestro del ensayo corto, de poemas en prosa y de cuentos que han quedado plasmados de forma indeleble en nuestra cultura.

“Estos textos reflejan la ironía hacia el mundo que le rodea y algunos de sus temas recurrentes son, por ejemplo, las mujeres. Entre otras cosas dice: En amor, sólo hay dos situaciones: persigue uno a una mujer o trata de librarse de ella”.

Recordó también que en Meditaciones críticas, Julio Torri tiene frases memorables, como por ejemplo: Un hada le había conseguido el don de abrir cualquier diccionario justamente en la página donde se hallaba la palabra buscada.

“A mis alumnos, cotidianamente les doy un panorama de la obra de Torri, para que hagan ejercicios de síntesis, que sepan que Torri es un escritor inmenso y no sólo el nombre de una librería”.      

A 42 años de su fallecimiento, ocurrido el 11 de mayo de 1970, la escritora considera que la obra de Julio Torri sigue siendo una de las más admirables muestras de la capacidad que algunos autores tienen de seducir con la palabra.

Rememoró una anécdota que una de sus alumnas, Rosalinda Velarde, le contó recientemente: Una tarde, Julio Torri le mostró en su casa sus libros incunables a un grupo de alumnas; los tenía empastados con la tela del traje de novia de su madre.

“Con relativa frecuencia invitaba a sus alumnas a hablar de literatura, era un hombre muy generoso, creo que estaba consciente de lo mucho que puede aportar a un alumno ese acercamiento. En el Ateneo de la Juventud encontró una retroalimentación, uno de sus grandes maestros fue Alfonso Reyes y por supuesto fue un gran colaborador de José Vasconcelos”.

Y concluyó: “A mí me gusta la obra completa de Julio Torri, de hecho es tan breve que sería muy arbitrario elegir una sola, ya que, en cada página que yo abro me encuentro la lucidez y la ironía, por ejemplo me viene a la memoria la frase: Era una ruina hermosamente conservada”.

HBL
México / Distrito Federal