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05 de octubre de 2009
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Comunicado Núm. 1584

 

***El primer volumen de cuentos de Askari Mateos se presenta el miércoles 7 de octubre en la Casa Refugio Citlaltépetl


Seis historias reales que tienen su origen en el trabajo periodístico, pero que son abordadas con una estructura literaria, a través de la incorporación de anécdotas y la creación de imágenes y ambientes que las trasladan al terreno de la ficción, integran Cuarenta grados, primer libro de cuentos del joven escritor oaxaqueño Askari Mateos, en el que trata desde diversos frentes el tema de la migración de trabajadores originarios de Oaxaca a Estados Unidos.

        Editado por el Programa Cultural Tierra Adentro de la Dirección General de Publicaciones de Conaculta, este conjunto de relatos que recrean la huída y el regreso de personajes disímiles en sus circunstancias pero todos con el mismo sueño, el viaje a el Norte, se presenta el miércoles 7 de octubre a las 19:00 horas, en la Casa Refugio Citlaltépetl (Citlaltépetl 25, colonia Hipódromo Condesa), con los comentarios de Daniela Bojórquez, Andrei Vásquez y la participación como moderador de Mauricio Salvador.

        Reportero de diarios locales y de la capital del país, Askari Mateos señaló que las historias reunidas en Cuarenta grados prácticamente llegaron solas a él. Se originaron y fueron escritas en 2004, cuando trabajaba algunos reportajes sobre las fiestas patronales en diversas comunidades de Oaxaca, cuando sus entrevistados le contaron lo que le había ocurrido a familiares y conocidos, en su búsqueda del “sueño americano”.

        En ese momento, comentó, se dio cuenta de que en general, el fenómeno de la migración es poco tratado en los periódicos, salvo cuando tiene que ver con el monto anual de las remesas, pero en muy pocas ocasiones tienen que ver con las vivencias de quienes toman la decisión de cruzar la frontera y, de cómo muchos de ellos, regresan muertos o enfermos.

        Con la inquietud a cuestas, pero sin el pretexto periodístico para contar los sucesos que le habían transmitido, pensó en recurrir a la literatura, en particular a la narrativa, como el canal ideal para expresarlo. No me fue fácil, porque necesitaba salvar esa pequeña y delgada línea que divide al periodismo de la ficción, por lo que me di a la tarea de trabajarlas literariamente, mediante la incorporación de anécdotas y la creación de imágenes y ambientes, para quitarles el tono periodístico”.

        Quizá como una secuela de su trabajo como periodista, Askari Mateos confesó que para él es fundamental escribir a partir de la realidad, pues le resulta indispensable referirse a aquello que ocurre a su alrededor, aunque reconoce que muchas veces adquiere cierto grado de conciencia sobre determinado problema cuando empieza a escribir; es el momento en que entra en contacto con la realidad y se convierte en testigo fiel de los hechos.

        Rechazó que echar mano de la ficción y no recurrir al lenguaje periodístico le reste veracidad o impacto a las historias, porque relata las cosas tal como ocurrieron. A su parecer, si en algo se ven alteradas es cuando juega con las imágenes y los ambientes; cuando se arriesga un poco en lo que se refiere a las estructuras, pues en todos los casos “hay un ejercicio literario pensado y por ello, quizá ofrezcan distintas lecturas.

        Mateos refirió que Oaxaca es un estado abundante en pintores y poetas, pero con escasa producción narrativa y menos aún la de contexto social. Dijo que quienes escriben narrativa se centran en aspectos relacionados con la cosmovisión, lo que atribuye a la herencia de Andrés Henestrosa, quien abordó la literatura desde esa perspectiva. Sin embargo, consideró que ya es preciso alejarse de eso “para poder asimilar nuestra realidad y que la narrativa oaxaqueña, alcance un contexto de universalidad”.

        “Para mí era algo importante mostrar esto. Mi intención es provocar la mente del lector con historias reales que de alguna manera también cumplen con las estructuras formales de la narrativa”, puntualizó.

        De esta suerte, a través de los seis relatos que integran Cuarenta grados, Askari Mateos intenta tocar el tema de la migración desde distintos frentes: los que están acá, los que están allá y los que intentan cruzar.

        Los cuentos hablan de las penurias que sufren quienes intentan cruzar la frontera; otros están cargados de humor negro y más que un acercamiento a la migración como tal, aluden a las pasiones de los personajes; uno más, el favorito del autor y que lleva por título La otra feria (inspirado en La Feria, de Juan José Arreola), habla de la inocencia de dos niños que piensan en buscar a sus padres; en tanto el denominado Hollywood Boulevard, se refiere a una chica oaxaqueña que se va con la intención de ser actriz y termina como prostituta en Hollywood.

        En opinión de Askari Mateos, al migrante se le ve de distintas maneras y eso es lo que pretende mostrar. Destacó que al menos en Oaxaca, difícilmente hay una familia que no tenga historias de migración. Y en ese contexto, hay quienes ponderan el hecho de arriesgar la vida; otros los ven como sustento de la economía nacional; en muchos casos simplemente son los proveedores de sus familias, pero también se les observa como traidores que abandona a sus familias, a su estado y a su país.

        En fin, Cuarenta grados es una especie de caleidoscopio que posibilita observar con distintas miradas la experiencia migratoria, cuyo dramatismo se ve un tanto matizado por el uso del humor, además de que hace un peculiar registro del habla de sus protagonistas.

AMS

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Última actualización: 05 de octubre de 2009 - 15:49

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