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Las andanzas del buzo y pescador más famoso de Acapulco en el documental "Vuelve a la vida"

Comunicado No. 647/2010
29 de abril de 2010

 ***El filme fue presentado por su director, Carlo Hagerman, previo a su estreno el próximo 10 de mayo, en el marco del 30 Foro Internacional de la Cineteca
 
En el Acapulco de los años setenta hubo muchas historias que fueron dignas de una película, afirma el director Carlos Hagerman, quien bautizó a su más reciente documental con el nombre del coctel de mariscos que se sirve en el famoso puerto: Vuelve a la vida.

En charla con los medios de comunicación, realizada este jueves en la sala 4 Arcady Boytler, Hagerman dijo sentirse orgulloso que su cinta se estrene dentro de la programación del 30 Foro Internacional de la Cineteca, del 10 al 15 de mayo.

“Para un cineasta este espacio representa uno de los mayores foros del país, pues es aquí donde muchas generaciones de fanáticos del cine han conocido desde 1980  las producciones que se han convertido en clásicos de la cinematografía”.

Durante la proyección el público pudo conocer la divertida historia de Hilario Martínez Valdivia, uno de los buzos más dicharacheros, amigueros y famosos del puerto de Acapulco y cuya vida estuvo marcada por innumerables anécdotas que aún se propagan de boca en boca por las personas del lugar.

     “Mi interés por Hilario Martínez Valdivia surgió al escuchar historias sobre su vida, sus amoríos, sus amigos y en general por su estilo de vida. Lo apodaban El perro largo y curiosamente era un personaje casi de novela, obsesionado por pescar a una mantarraya que solía deambular por las aguas de Acapulco”.

      En el documental se muestra cómo el famoso buzo, fallecido hace algunos años, era también parte del jet set de la región, estatus adquirido por su relación con la famosa modelo neoyorkina de los años setenta, Robin Sidney, quien quedó prendada de su personalidad durante un viaje al puerto y desde entonces decidió cambiar su vida para estar a su lado.
      
       El realizador entrevista a varios de sus amigos que compartieron con él la vida en el mar, además de mostrar diversos materiales fotográficos donde Valdivia aparece retratado con los hermanos Kennedy e incluso con el actor que durante años interpretó a Tarzán, Johnny Weissmuller.

     “Sin duda el carisma de El perro largo fue lo que le valió el cariño, no sólo de otros buzos y pescadores, sino de personas de los más altos estratos sociales. Me interesaba plasmar esa personalidad en el filme, pero sobre todo esas andanzas un tanto épicas que le dieron fama y que en cierta manera son una metáfora sobre la valentía y el compañerismo”.

      El documental narra con algunas secuencias dramatizadas, al estilo del otro filme de Hagerman, Los que se quedan, la manera como se embarca en la azarosa aventura de pescar a la “peligrosa amenaza acapulqueña” .

     “Se decía que aquella tintorera se convirtió en una especie de Moby Dick para Valdivia, quien se embarcó con otros compañeros para capturarla y durante más de ocho horas consiguió cercarla”.

      Con los testimonios de quienes estuvieron presentes en aquella pesca, se reconstruye la tarde en la que el buzo no dejaba de jalar una cuerda a la que había sujetado un cebo y con la que era arrastrado por la criatura.

      En una secuencia que provoca las risas generales de la audiencia, la madre del buzo explica que su hijo le confesó textualmente: “La verdad la única razón por la que quiero pescar a ese animal, es para que vean mis compadres que de veras tengo…”

      Hagerman mencionó que no fue difícil encontrar a apersonas que quisieran hablar acerca de las andanzas de El perro largo, de quien se cuenta, era tan mujeriego, que decidió bautizar como Ofelia a la tintorera para tener mayor oportunidad de capturarla.

      La propia ex modelo, Robin Sidney, quien junto con su hijo John Grillo vivió durante muchos años con Valdivia, aparece en el filme contando diversas anécdotas de su romance.
     
“Me acuerdo que la primera vez que lo conocí, sus palabras para conquistarme fueron: Mira güera, yo soy un tipo duro, pero vivo con mi mamá”, afirma en el filme Sidney, quien además narra el gran ambiente de fiesta que existía en Acapulco durante la década de los setenta.

Hagerman dijo que este documental es en cierta manera una manera de celebrar la personalidad de los mexicanos que habitan en el puerto más famoso de México, así como a esas personas que hicieron de su existencia un acto celebratorio de la propia vida.

     “Es un filme para pasarla bien y para conocer otras historias de vida alejadas de la violencia y los dramas frecuentes de nuestra sociedad contemporánea”, afirmó el director, quien al final de los créditos, en esa misma línea celebratoria, muestra una receta para preparar un vuelve a la vida,  con todo el sazón guerrerense. 
HBL
México / Distrito Federal