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La cinta mexicana "Año bisiesto", una exploración por el masoquismo y la necesidad de afecto, estará en Cannes

Comunicado No. 687/2010
10 de mayo de 2010

***La película,  producida por el Conaculta, a través del Instituto Mexicano de Cinematografía, participará en la Quincena de la Crítica

Aunque es originario de Australia al cineasta Michael Rowe, ex alumno del Centro de Capacitación Cinematográfica de Conaculta, le gusta presentarse como mexicano. “Aquí he hecho toda mi carrera, aquí aprendí a escribir guiones, tanto en el CCC como en el taller de Vicente Leñero y aquí he realizado mi primer largometraje”.

Año bisiesto es el título de esta primera cinta de Rowe que explora el mundo del masoquismo, la necesidad de afecto y la entrega incondicional, lo que le valió ser seleccionado para participar  el próximo 16 de mayo en la Quincena de Realizadores del Festival Internacional de Cannes.

“Me siento honrado y orgulloso –dice en entrevista con Conaculta-- de que una historia que comenzó a construirse con la ayuda de un lápiz y un papel será proyectada en el festival más importante del mundo, representando al país donde me he formado. Quiero aclarar que no importa mi nacionalidad, esta es una película mexicana, tanto por su estética, sus valores, como por su búsqueda filosófica”.

     La cinta producida por el Conaculta, a través del Instituto Mexicano de Cinematografía, marca también el debut de Machete Producciones en el medio fílmico.

     “Es un proyecto que se estructuró con talento joven, tanto en la parte de la producción como con los actores, Mónica del Carmen y Gustavo Sánchez Parra, quienes realmente logran secuencias conmovedoras y desgarradoras”.

     La película narra la historia de Laura, una joven nacida en Oaxaca que está un tanto obsesionada por el mes de febrero, cuando se celebra el Día del Amor, imaginando que tiene una pareja que la corteja.

    
“Desde el principio quise que la protagonista retratara la belleza de la mujer mexicana. Algunas cintas nacionales muestran a actrices rubias y de ojos azules que no concuerdan con la estética de México y el encanto de sus mujeres. Quería que Laura tuviera la piel morena, el cabello negro, fuera de estatura media y con grandes caderas, una mujer envuelta en soledad y necesitada de cariño en medio de una gran cultura”.

     Precisamente por esa necesidad afectiva el personaje de Laura cae en las redes de un extraño sujeto, Arturo, quien le enseñará el mundo del sexo y el masoquismo, además de la búsqueda del máximo placer a través de la violencia.

     “En cierta forma la cinta se convierte en una metáfora de cómo se utiliza el sexo como un arma en la sociedad para manipular a otras personas. En cierta manera el personaje de Laura es muy blanco y transparente, porque aún en medio del sexo que podría parecer más oscuro, mantiene el anhelo del amor”.

     Rowe, quien también imparte diversos talleres de guión, afirma que para esta cinta realizó varios borradores que luego fue depurando con los actores.

     “El guión inicial es una especie de embrión, nunca termina de escribirse, por eso nadie debe contraer nupcias con su historia, sino por el contrario, moldearlo para que el traslado de las palabras a las imágenes se realice con toda la magia posible”.

     Michael Rowe refirió que parte de la historia termina de escribirse en el momento del rodaje, cuando a través de los actores los diálogos cobran vida y se puede captar que palabras funcionan y cuales suenan un tanto alambicadas.

     “El rodaje lo realizamos con gran comodidad pues nos inclinamos por una cámara Ray One digital que nos permitió gran movilidad. Además en el departamento de la colonia Tacubaya, todo el equipo técnico y artístico terminó por convertirse en una gran familia”.

     El realizador celebró que la sola selección para el festival de Cannes permita abrir puertas a las películas de directores debutantes. Año bisiesto, dijo, encontró recientemente distribución en Europa.

     “Vamos a estrenar en Francia primeramente y después buscaremos estar en otros países. Para mí este es un sueño hecho realidad, sobre todo porque México continúa siendo ya una presencia recurrente en el festival de cine más importante del mundo”.

HBL
México / Distrito Federal