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Comunicado No. 712/2010
13 de mayo de 2010

***Presentó su poemario Hay un jardín, editado por el Fondo Editorial Tierra Adentro de Conaculta

Para el escritor tamaulipeco Marco Antonio Huerta, la poesía es una forma de encontrarle sentido a las cosas; un espacio de libertad e identidad, al que accede al escribir, corregir o amar un libro; una manera de completarse como persona y de conocerse a sí mismo.

Entrevistado momentos antes de presentar su poemario Hay un jardín, publicado por el Fondo Editorial Tierra Adentro de la Dirección de Publicaciones de Conaculta, este miércoles en la Casa del Poeta, acompañado por el también poeta y autor de Tierra Adentro, Dalí Corona, y Claudia Cepeda.

Marco Antonio Huerta señaló que su nuevo libro habla del reencuentro con el jardín de su infancia en la casa paterna, en el que describe formas, colores, sensaciones despertadas por los elementos del paisaje; descubre que al igual que él, ante el paso de los años, el jardín ya no es el mismo.

Retoma la idea de Fernando Pessoa, quien decía que en la infancia de toda la gente hubo un jardín, ya sea particular, público o como quiera que haya sido, y rescata esa parte de la infancia; asimismo, se confesó atraído por la tradición de libros poética que cantan a los jardines y que casi todos los poetas han cultivado.

     La primera de las cinco partes que integran Hay un jardín, Huerta hace una descripción de los elementos que prevalecen a lo largo de la obra (árboles, flores, el juego, las fantasías infantiles); en la segunda titulada Aquí se guardan, cita las piezas capturadas en su recuerdo como elementos básicos (el columpio, la selva, piñatas, etc.); en Rawdiyyat (Libros de los jardines), escrita conforme a la tradición poética árabe, habla de los elementos físicos y emocionales que habitan en el edén de su memoria.

     La cuarta parte, denominada Horas, en la que se entraman los conjuntos de sensaciones para mostrar su asombro ante el mundo, no cita ni describe sino que permite fluir la expresión de las imágenes del entorno en las metáforas de la creación poética; mientras que en la quinta, Fotografía, recrea la imagen del niño en el momento y el lugar edénicos, el tiempo que fue y no será nunca más, con la presencia de su madre.

     “Se involucran una gran cantidad de sentimientos y emociones, porque en un jardín también hay plagas, alimañas, pues aunque sea un reducto controlado de la naturaleza y un lugar para estar en paz, de pronto hay moscos. Entonces, esa multiplicidad de cosas tiene cabida entre esos muros”, apuntó.

     El autor, quien es licenciado en comunicación por la Universidad Iberoamericana y que en 2005 obtuvo el Premio Carmen Alardín por La semana milagrosa, agregó que Hay un jardín está escrito en un tono muy personal.

     Indicó que se trata de su segundo libro, aunque es el tercer título, ya que antes está precisamente La semana milagrosa, así como la plaquette Golden Boy.

     Marco Antonio Huerta, añadió que actualmente trabaja en varios proyectos simultáneos que le han restado cercanía a este libro. Dos de ellos son de poesía y el otro, tiene que ver más con los procesos de experimentación en cuanto a la literatura y tiene que ver con la escritura conceptual, movimiento que ha tomado gran fuerza en Estados Unidos, caracterizado por ser más radical, más desafiante a lo que se considera literario y no literario.

     Sobre la situación actual de la poesía mexicana, opinó que hay muchas voces en conflicto y eso siempre es bueno, pues implica la existencia de un diálogo. “Así como es positiva la alternancia en los gobiernos o la pluralidad en un salón de clases, creo que el diálogo siempre generará más luz en cualquier tema que nos ocupe como seres humanos”.

     Afirmó que en este caso, hay voces que pugnan por construir un concepto de poesía mexicana, “aunque creo que hay muchas poesías mexicanas, pero mientras existan y conviva esa multiplicidad de voces y opiniones, se generará un diálogo que enriquecerá el acervo o la naturaleza de la poesía”.

     Autor de numerosos textos que han sido publicados en revistas  como Armas y letras, Metrópolis y Periódico de poesía, entre otros, además de ser miembro del colectivo Perros de Agua, Huerta escribe desde hace unos 15 años, lapso en el que ha desarrollado un sentido de la autocrítica más severo y que le ha permitido darse cuenta de que no todo publicable, hecho que califica sin temor a  duda, va en beneficio de los lectores.

     Un testimonio de la memoria

     Durante la presentación del libro de Marco Antonio Huerta, el también poeta Dalí Corona definió a Hay un jardín como un testimonio de la memoria. Observó que su autor, al igual que en Arqueología, de Eliseo Diego, se detiene a observar por debajo de las cosas y hace el inventario de momentos significativos de su infancia, reconstruyendo no sólo en su cabeza sino en la nuestra, la emotividad del momento.

     “La poesía de Marco Antonio Huerta se interesa por la claridad antes que por seducirnos con lujo y oropel, dotando a los versos de una potencia sólo conseguida con la ligereza y claridad de la expresión verbal”.

     Para concluir su intervención, Corona manifestó que Hay un jardín  le hizo pensar en muchas cosas como la construcción y sentido de la poesía, el tiempo y la memoria, “pero dejó en mi un buen sabor de boca, ojos más limpios y el corazón tranquilo”.

AMS
México / Distrito Federal

Última actualización: 13 de mayo de 2010 - 20:11

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