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Hace 156 años se cantó por primera vez el Himno Nacional en el Teatro Santa Anna

Comunicado No. 1433/2010
16 de septiembre de 2010

***La primera interpretación estuvo a cargo de una compañía de ópera italiana que se encontraba en México, dirigida por el maestro Giovanni Bottesini
 

Hace 156 se cantó por primera vez el Himno Nacional Mexicano, en el Teatro Santa Anna, que poco después cambió su nombre por el del Teatro Nacional, en terrenos donde actualmente se ubica el Palacio de Bellas  Artes.

    El Himno Nacional, al igual que la Bandera y el Escudo Nacional forman parte de los símbolos patrios de México.

    La letra del Himno Nacional fue compuesta por el maestro Francisco González Bocanegra, originario de San Luis Potosí, y los arreglos musicales estuvieron a cargo de Jaime Nunó, músico catalán, director de bandas militares.

    Álvaro Ibáñez Doria, Premio Nacional al Mérito Cívico, en un ensayo sobre el Himno Nacional Mexicano, señala: “Hay que recordar que cuando se forjó el Himno Nacional, México atravesaba por una crisis interna, disputa por la silla presidencial, 50 gobiernos en 30 años de vida independiente e inestabilidad económica, política y social, además, acababa de pasar por dos injustas luchas, una con los franceses en 1838 y, otra, con los norteamericanos en 1847”.

    En esta última con una ocupación en la capital, donde los estadounidenses sustituyeron por cuatro meses y 18 días la Bandera Nacional por la de las barras y estrellas, amenazando así la existencia misma de México, episodio que culminó  con el despojo de más de la mitad del territorio nacional de aquel momento: 2 millones 400 mil kilómetros cuadrados.

    “El tono bélico de las estrofas del Himno Nacional Mexicano refleja una etapa importante y triste de su historia, de sus días convulsivos y de sus atormentadas contiendas, que daban como tema fundamental el de la guerra; sin embargo, el genio del poeta (González Bocanegra) supo cantar e invocar la guerra para anhelar y preservar la paz, con un sentido de libertad y no de conquista, de defensa y no de agresión”.

    Luego de 30 años de convocatorias, pruebas y rectificaciones durante el siglo XIX México conoció su Himno Nacional. En 1853, Antonio López de Santa Anna convocó, a través de Miguel Lerdo de Tejada, a un nuevo concurso literario musical, cuya convocatoria establecía como propósito el que hubiera “un canto verdaderamente patriótico que, adoptado por el supremo gobierno, sea constantemente el Himno Nacional".

    Cuenta la historia que el talentoso poeta Francisco González Bocanegra no estaba interesado en participar en el concurso. Argumentaba que escribir poemas para la mujer amada era una cosa muy diferente a escribir la letra del himno de una nación.
    Sin embargo, su prometida Guadalupe González del Pino, sin desanimarse por la continua falta de interés de Francisco González Bocanegra, a pesar de la constante insistencia de ella y sus amigos para participar, decidió tomar cartas en el asunto.

    Usando un pretexto, guío a Francisco a un cuarto aislado en su casa, lo encerró, y no le permitió salir hasta que entregara una composición para el concurso.

   Después de cuatro horas González Bocanegra entregó diez estrofas por debajo de la puerta a su captora. Estas estrofas posteriormente ganaron la competencia.

    Los escritores José Bernardo Couto, Manuel Carpio y José Joaquín Pesado fueron los integrantes del Jurado Calificador, el cual determinó que la composición literaria de mayor mérito era aquella que había sido presentada con el siguiente título: "Volemos al combate, a la venganza, Y el que niegue su pecho a la esperanza, Hunda en el polvo la cobarde frente". El autor: Francisco González Bocanegra.

    La música ganadora –compuesta por Giovanni Bottesini- no fue del agrado popular, lo cual llevó a convocar a un segundo concurso nacional. De las pocas composiciones musicales presentadas, la música de Jaime Nunó, titulada Dios y Libertad, fue elegida como la ganadora el 12 de agosto de 1854.

    La primera interpretación del Himno Nacional, en el Teatro Santa Anana, estuvo a cargo de una compañía de ópera italiana que se encontraba en México, dirigida por el maestro Giovanni Bottesini. La obra conjunta fue interpretada por el tenor Lorenzo Salvi y la soprano Claudia Florenti.

    El teatro Santa Anna estaba ubicado en el cierre de avenida 5 de Mayo a lo largo de la calle de Vergara, hoy Bolívar, y fue demolido entre 1900 y 1904, para prolongar la avenida 5 de Mayo y fue reemplazado por el Palacio de Bellas Artes cuya construcción se inició en 1904 y se interrumpió por la Revolución Mexicana, y que se inauguró en  1934.

    De acuerdo con la Ley sobre el Escudo, la Bandera y el Himno nacionales, el texto y música del Himno Nacional, autentificados por los tres Poderes de la Unión, permanecen depositados por mandato Constitucional en el Archivo General de la Nación, en la Biblioteca Nacional y en el Museo Nacional de Historia.

    Esa misma ley, señala en el artículo 42 que “el Himno Nacional sólo se ejecutará, total o parcialmente, en actos solemnes de carácter oficial, cívico, cultural, escolar o deportivo, y para rendir honores tanto a la Bandera Nacional como al Presidente de la República. En estos dos últimos casos, se ejecutará la música del coro, de la primera estrofa y se terminará con la repetición de la del coro”.

    Ibáñez Doria afirma: “El Himno Nacional Mexicano transmite no sólo las luchas históricas pasadas, sino que es un llamado a vivir el presente y construir el futuro. Es un lazo entre lo que hemos logrado y lo que nos falta por hacer para lograr de México una mejor nación”.

     La mañana del 15 de septiembre de 1954, al cumplirse el primer centenario de nuestro Himno, 13 mil voces de niños y jóvenes entonaron el Himno en la Plaza de la Constitución de la República (Zócalo capitalino de la Ciudad de México).  Al finalizar, las campanas de la Catedral Metropolitana confluyeron con una sola voz: ¡Viva México!”,

RGT
México / Distrito Federal