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Comunicado No. 1466/2010
22 de septiembre de 2010

***La especialista, miembro de la Academia Mexicana de la Lengua, se refirió a los grandes ejes gramaticales que conforman el español mexicano

***También pasó revista a ciertos mexicanismos, que retratan nuestra forma de pensar y actuar

Treinta o 40 años antes de que se llevara a cabo la gesta de Independencia en 1810, el español de México se escindió del español de España. Podemos decir que la insurgencia de México se gesta antes en la lengua que en la política y en la historia, aseguró Concepción Company, miembro de la Academia Mexicana de la Lengua, quien dictó una conferencia en el Palacio de Bellas Artes para hablar sobre algunos de los ejes gramaticales y léxicos que otorgan identidad al mexicano.

        La especialista dijo que a mediados del siglo XVIII “se produjo una escisión dialectal muy fuerte en México y se comenzó a gestar el español mexicano, ese que hablamos todos los días y que es el que nos caracteriza de los otros hablantes del español”.

        Explicó que en el siglo XVIII, la aplicación de las reformas Borbónicas desde España, que le quitaron autonomía a la administración de los criollos en las colonias, causó que desapareciera la división que había entre pueblos de indios y pueblos de españoles.

        “Estas reformas tuvieron un efecto muy grande para el mestizaje”, pues se dio una migración masiva de indígenas a las ciudades y, con ello, hubo necesidad de adaptar la lengua a una proceso de comunicación pluricultural y étnica. “En términos del lenguaje fue muy importante, porque se produjeron mecanismos de atenuamiento y amortiguación lingüística. Porque tuvieron que convivir indios con españoles y se dio un mestizaje más profundo”.

        Destacó que también, el español se volvió insurgente también porque los criollos seguían siendo “españoles en el papel”, pero no en la práctica, donde eran tratados con ciudadanos de segunda categoría por los españoles de la Península. “Hay una toma de consciencia de los criollos que se dan cuenta que no son españoles”.  Entonces la Independencia nace en el núcleo criollo que vio perder sus privilegios y la Corona española le incrementa los impuestos.

        En otra parte de la conferencia, Concepción Company se refirió a los “grandes ejes gramaticales” que dan identidad al español de México. Aclaró que el lenguaje es lo que nos da identidad, es decir, la identidad  son los rasgos propios de una colectividad con respecto a otra o la conciencia que una persona tiene de sí y la hace diferente a los otros.

        También aclaró que no todos los indigenismos son mexicanismos, como algunas palabras como “jitomate” o “chocolate” que ya pertenecer al patrimonio del español iberoamericano. Refirió que algunos indigenismos, en cambio, sí son mexicanismos, como “apapachar” o “tatemar”, pero muchos mexicanismos provienen de los usos particulares que hacemos los mexicanos del español.

        Señaló entre estos ejes “el uso y abuso de los diminutivos y posesivos, los cuales son una aproximación afectiva no de los objetos sino del hablante con el oyente”. También se refirió a la ausencia casi total de la forma imperativa: “En México casi no se dan órdenes directas, salvo a los niños pequeños. La ausencia del imperativo, nos hace pedir todo por favor y usando entre 10 y 12 palabras”.

        Entre las características en la forma de hablar de los mexicanos, la doctora Concepción Company mencionó la resemantización del verbo coger, dándole una especialización sexual y erótica, y utilizando por sustitución de éste los verbos agarrar y tomar. “Coger como sinónimo de coito sólo se usa en México y en la ciudad de Buenos Aires, Argentina”, afirmó.

        Otra característica exclusiva del español mexicano es el albur, “ese juego de machos que pone en disputa la homosexualidad de los contendientes”; lo que ha provocado que en México existan 360 sinónimos para referirse al órgano sexual masculino y sólo 30 para referirse a la vagina.

        También apuntó que es característico de la forma de hablar mexicana el no terminar o clausurar una conversación, sencillamente diciendo no; por lo que existen muchas expresiones tales como: “Déjame lo pienso”, “Yo te llamo”, “Nos hablamos”, “le agradezco”, “A’i te ves”, entre muchas otras. Además esta característica de “no clausura”, permite la despersonalización y que el sujeto no asuma compromisos con lo que está haciendo o diciendo.

        Company, miembro del Instituto de Investigaciones Filológicas de la Universidad Nacional Autónoma de México, es una firme convencida de que “una de las herramientas básicas para conocernos mejor como nación es el análisis lingüístico. Sólo a partir de este ejercicio se pueden comprender los rituales gramaticales y léxicos que nos otorgan identidad como mexicanos”.

        La doctora Concepción Company Company (Madrid, 1954) es una de las más destacadas especialistas en el estudio de la filología hispánica. Como editora ha publicado 17 libros relacionados con cambio sintáctico en la historia del español, gramaticalización y literatura y cultura medieval. Desde hace algunos años dirige el proyecto internacional  “Sintaxis histórica de la lengua española”, cuyo fruto inicial es el libro Sintaxis histórica de la lengua española. Primera parte: La frase verbal y Segunda parte: La frase nominal, que constituye la primera sintaxis histórica de referencia de nuestra lengua.

        Es autora, entre otros, de Léxico histórico del español de México: Régimen, clases funcionales, usos sintácticos, frecuencias y variación gráfica (UNAM, 2002) y El siglo XVIII y la identidad lingüística de México (UNAM, 2007).

JLB
México / Distrito Federal

Última actualización: 22 de septiembre de 2010 - 15:37

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