Menu

Roberto Montenegro, el poeta del pincel

Comunicado No. 1605/2010
14 de octubre de 2010

***Se conmemora el aniversario luctuoso 42 de quien es considerado como uno de los pintores más versátiles del arte del siglo XX en México

***Conaculta rinde homenaje a un artista protagónico de la primera etapa del muralismo en nuestro país

Roberto Montenegro Nervo (1887-1968) fue uno de los pioneros del movimiento muralista mexicano, pero su pincel de poeta lo hizo enfocarse a asuntos más íntimos, como el retrato, especialidad en la que se le reconoce como uno de los mejores. Se cumplen 42 años de la muerte de quien es considerado como uno de los pintores más versátiles del arte del siglo XX en México.

       Nacido en Guadalajara, Jalisco, Montenegro desarrolló una obra que comprende diversas técnicas en pintura, grabado y dibujo, pero también destacó como promotor del arte popular, editor, escenógrafo y diseñador de vestuario, ya que estuvo relacionado con actividades teatrales y cinematográficas.

       Roberto Montenegro fue hijo del coronel Ignacio Montenegro y de doña María Nervo, tía de Amado Nervo. A los 16 años empezó a ilustrar con viñetas los números de la Revista Moderna de México, publicación del modernismo que dirigió Jesús E. Valenzuela. En 1905 llegó a la capital del país y en 1906 ingresó a la Academia de San Carlos o Escuela de Bellas Artes de México, donde estudió con Antonio Fabres, Germán Gedovius, Leandro Izaguirre y Mateo Herrera.

       Conoció y entabló amistad con Diego Rivera, Jorge Enciso y José Juan Tablada, quien lo familiarizó con el arte japonés que se refleja en sus ilustraciones de la Revista Moderna. Obtuvo una beca de la Secretaría de Instrucción Pública para estudiar en Europa y partió al viejo continente en noviembre de 1906.

       Durante dos años, Roberto Montenegro estudió pintura en París, donde fue alumno de Colín Cowrstuos y expuso en los Salones de Los Artistas Franceses y en el Salón de Otoño; en esta última exposición se le aceptó un cuadro titulado Las flores, después de severas críticas. También publicó 20 dibujos en un álbum prologado por Henri de Régnier. En este viaje visitó Londres e Italia.

       Regresó a México en 1910, justo cuando estalla la Revolución, y en Guadalajara entra en contacto con el Círculo Artístico fundado por Gerardo Murillo, el Dr. Atl. Lleva a cabo dos exposiciones, una en 1911 y la otra en 1912, con bastante éxito, y en 1913 sale nuevamente a Europa donde permaneció durante seis años, tiempo en el que adquirió nuevas orientaciones de las escuelas modernas de Picasso y Juan Triso.

       En París asistió a la escuela de Bellas Artes y colaboró con Rubén Darío en la Revista Mundial. Al estallar la Primera Guerra Mundial decide irse a vivir a la isla de Mallorca acompañado por el pintor Gándara. En su nuevo hogar expuso varias veces su obra y trabajó en el decorado mural del Casino de la Palma y otros edificios públicos.

       En 1917 sus ilustraciones decoran una edición infantil de La lámpara de Aladino publicada en Barcelona. En 1918 y 1919 expone sus obras en Madrid y este último año sale a la luz en Londres el álbum de dibujos Vaslav Nijinsky, an Interpretation in Black, White and Gold.

       El pintor regresó a su patria en el año crucial de 1921 y, al igual que sus contemporáneos, asume las responsabilidades de su tiempo pintando varios murales en edificios públicos del país. Fue de los primeros pintores que José Vasconcelos llamó para la labor cultural que se inició con la recién fundada Secretaría de Educación Pública. De este modo, Montenegro se constituyó como personaje protagónico de la primera etapa del muralismo, preeminencia que perdería pronto con el rumbo fuertemente politizado y de crítica social que tomó la pintura mural con el trabajo de Diego Rivera, José Clemente Orozco y David Alfaro Siqueiros.

       En ese mismo año fue nombrado Jefe del Departamento de Artes Plásticas de la Secretaría de Educación Pública, periodo en el que organizó una gran exposición de arte popular que inauguró el general Álvaro Obregón con motivo del Centenario de la Consumación de la Independencia. Expuso por primera vez en México en el Hotel Iturbide, donde mostró algunas de sus obras de Madrid y de su nueva producción con motivos y costumbres mexicanas. Inició la decoración mural del Ex Templo de San Pedro y San Pablo, junto con Jorge Enciso. En esta época diseña los vitrales El Jarabe Tapatío y La Vendedora de Periódicos.

       En 1934 fue nombrado director del Museo de Artes Populares de Bellas Artes, y continúa diseñando escenografías, organizando talleres, fundando museos y publicando. En 1948 decora el cocktail lounge del Hotel del Prado. Posteriormente publica en 1950 Retablos mexicanos y dos años después edita un álbum de 20 dibujos prologado por Alfonso Reyes.

       Decora el Banco de Comercio con una alegoría titulada Industria, comercio y trabajo. En 1957 decora el frontón del Teatro Degollado en Guadalajara con Apolo y las musas, que fue luego recubierto con mosaicos y destruido en 1963. Al siguiente año diseñó un mosaico para decorar la Casa de las Artesanías de Guadalajara: La muerte de las artesanías. En 1967 recibió el Premio Nacional de Artes, fue precursor y protagonista del arte contemporáneo de México y difusor del arte y la cultura mexicana.

       Además de las exposiciones organizadas para revalorar su obra, recientemente TV UNAM y Producciones Volcán estrenaron el documental Los murales perdidos de Roberto Montenegro, un trabajo de Jorge Prior, que devela la incansable curiosidad en el pincel de uno de los más importantes artistas mexicanos.

       Este documental fue realizado con base en una investigación de Esperanza Balderas, miembro del Centro Nacional de Investigaciones de Artes Plásticas del INBA. Los murales perdidos de Roberto Montenegro hurga en los trazos de tres de los murales del pintor jalisciense: El árbol de la vida o de la ciencia, La fiesta de la Santa Cruz, y Reconstrucción, y rescata parte de la obra del pintor que en su mayoría se encuentra fuera de México.

MAC
México / Distrito Federal