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Comunicado No. 1803/2010
09 de noviembre de 2010

***En la Sala Manuel M. Ponce se presentó El edén subvertido, antología realizada por Miguel Capistrán y Pavel Granados

***El libro pertenece a la Colección Antología de los Centenarios, editada por la Coordinación Nacional de Literatura del INBA, Editorial Jus y la Universidad de Nuevo León

Los grandes escritores de México, como Octavio Paz, Alfonso Reyes y Salvador Novo no escribieron grandes poemas a la Revolución Mexicana, pues el movimiento armado los impactó muy fuerte. Los poetas que hicieron la lírica de la Revolución pertenecen a los años treinta y cuarenta y son prácticamente desconocidos, aseguraron Miguel Capistrán y Pavel Granados, autores de la investigación literaria para el volumen El edén subvertido. Poemas de la Revolución Mexicana.

       Granados comentó en la charla ofrecida en la Sala Manuel M. Ponce del Palacio de Bellas Artes  que los grandes poemas épicos sobre la Revolución no fueron escritos ni por los modernistas ni por los miembros del Ateneo de la Juventud, sino por poetas de generaciones posteriores, prácticamente desconocidos, como Miguel N. Lira, Miguel A. Menéndez o Carlos Gutiérrez Cruz.

       Por su parte, el investigador Miguel Capistrán comentó que los autores del Ateneo de la Juventud, a quienes les tocó la Revolución, y que perdieron a sus seres queridos, como Octavio Paz o Alfonso Reyes, que perdieron a sus padres o Salvador Novo, a quien le mataron a un tío, no dedicaron poemas a la gesta revolucionaria.

       Capistrán comentó que la Revolución, en sus inicios, interesó más como tema literario a escritores extranjeros que a los nacionales, y también a los cineastas que pronto quisieron hacer filmes sobre Pancho Villa y Emiliano Zapata. Recordó a autores estadounidenses como Ambrose Bierce, que viajó al norte de México y se perdió en las batallas en plena lucha armada; también mencionó a John Reed, y otros autores que se interesaron, posteriormente, por visitar el país como D. H. Lawrence o Aldous Huxley.

       Granados refirió que los poetas modernistas, la generación previa a 1910, tampoco se acercaron literariamente a la Revolución: Salvador Díaz Mirón, escribió a favor del usurpador Victoriano Huerta; José Juan Tablada –que tenía en su casa un jardín japonés– hizo una pieza teatral para mofarse de Francisco I. Madero; Manuel Gómez Morín estaba más preocupado por las clases de estética que daba Antonio Caso en la preparatoria.

       Agregó que el único poeta que “hizo el último gran poema épico mexicano” es Ramón López Velarde, con La Suave Patria, dado a conocer en 1916, pero que no aborda directamente la guerra, “trata más de Jerez, de su infancia y juventud, trata la historia cuando habla de  Carlota y Maximiliano, de Cuauhtémoc, pero no alude para nada a la Revolución”.

       Recordó que López Velarde, a pesar de los literatos del Ateneo de la Juventud, cuya simpatía estaba con Alfonso Reyes, fue el gran poeta de la generación de 1910, pero falleció muy pronto, a los 33 años de edad. No obstante, fue adoptado por Álvaro Obregón, como estandarte poético en la celebración del Centenario del término de la Independencia en 1921.

       Los investigadores coincidieron que el único revolucionario que cautivo a todos los escritores fue Emiliano Zapata, a los poetas les interesa su vida y su muerte, les interesa su causa. A los poetas Estridentistas, en los años treinta, les interesó hacer poesía revolucionaria, pero influidos muy influidos por la revolución bolcheviques, además su lírica no conectó con las masas porque era una lírica experimental muy cercana al futurismo y  creacionismo.

       Los dos autores del estudio y la selección de El edén subvertido señalaron que la poesía épica en la segunda mitad del siglo XX es prácticamente inexistente, aunque encontraron algún ejemplo tardío de poeta Homero Aridjis, donde menciona a Zapata.

       La antología preparada por Capistrán y Granados pertenece a la Colección Antologías de los Centenarios, editada por la Coordinación Nacional de Literatura del Instituto Nacional de Bellas Artes (INBA), Editorial Jus y la Universidad de Nuevo León, que reunirá siete títulos. Por lo pronto ya circulan las antologías El apóstol y otros cuentos de la revolución, introducción y selección de Felipe Garrido, y Las fiestas patrias en la narrativa nacional, selección y prólogo del crítico literario Emmanuel Carballo.

       El edén subvertido,  por medio de un recorrido cronológico y suficientes datos de referencia, ofrece al lector textos prácticamente olvidados o de difícil acceso de escritores como Miguel N. Lira, Margarito Ledesma, Efraín Huerta y Jorge Hernández Campos, entre muchos otros.

       Dicha antología, a decir se sus compiladores, “tiene por fin responder a dos necesidades: una, la selección extensa y cuidadosa de la producción literaria de México durante el siglo de independencia política; otra, la historia sintética de esa producción durante el mismo siglo”.

       Presenta, además, “los principales datos que interesan al historiador literario: la sucesión de hechos sociales y políticos que, al influir  en la vida del pueblo, determinaron manifestaciones literarias; los hechos de carácter más directamente literario, como certámenes y asociaciones; la biografía, la bibliografía y la iconografía de los escritores; la historia de la imprenta; las transformaciones del periodismo; y tales otros signos que sirvan de orientaciones en la pluralidad de causas que concurren a producir la obra de letras”.

JLB
México / Distrito Federal

Última actualización: 09 de noviembre de 2010 - 11:24

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