* Este domingo ofrecerá la última función de la obra “Malas palabras”.
“Las palabras no son buenas ni malas, lo que importa es cómo se usan”, afirma la actriz Ana Bertha Cruces en la obra “Malas palabras” de Perla Szuchmacher, cuya temporada llegará a su fin el 7 de diciembre a las 13: horas en el museo de la ciudad, en una producción del grupo Atabal Teatro y el Instituto Queretano de la Cultura y las Artes.
Las aventuras, secretos, emociones y recuerdos de infancia, están presentes en dicho obra estrenada en julio de 2007 bajo la dirección de su autora, ofreciendo a la fecha un total de 50 funciones, con una favorable respuesta del público tanto en la temporada ofrecida en el Centro Cultural La Estación, como en el Museo de la Ciudad, así como en las presentaciones en las ciudades de Dolores Hidalgo, San Felipe y León, en Guanajuato. También fue invitada por la USEBEQ para presentarse en las escuelas públicas de la ciudad de Querétaro; y en el caso de las escuelas particulares, se presentó en los colegios Salesiano y Fray Luis de León.
Entrevistada con este motivo, Ana Bertha Cruces informó que este segundo montaje de Atabal Teatro -el primero fue “Noticias del Imperio”, basado en la novela de Fernando del Paso-, quedará en el repertorio del grupo, para cuando se presente la oportunidad de llevarla de nuevo a un escenario. “Nos sentimos complacidos de que tanto ‘Malas Palabras’ como ‘Noticias del Imperio’, han sido bien aceptadas por el publico, lo que deja abierta la posibilidad de volver a presentarlas”.
- ¿En qué momento surge Atabal Teatro?
- Su origen se remonta a la puesta en escena de “Corona de Sombra”, de Rodolfo Usigli, que aglutinó a varios trabajadores del teatro en Querétaro bajo la dirección del maestro Mauricio Jiménez. Allí encontramos compañeros que sentimos la necesidad de seguir trabajando juntos e integrar una compañía de repertorio.
Entre las características de Atabal Teatro, nuestra entrevistada se refirió a la de conquistar a directores con sólida formación que quieran contribuir con su proyecto de trabajo, “que tengan una visión del teatro encausada a posibilitar el crecimiento de los grupos, como ha sido el caso de los maestros Mauricio Jiménez y Perla Szuchmacher, quienes se han solidarizado con nosotros.
A la inquietud de la maestra Cruces se debe también el descubrimiento de nuevos espacios para el teatro, como sucedió con el montaje de “Noticias del Imperio” y al respecto señaló: “el azar me llevó a la vieja estación de ferrocarril, donde encontré las condiciones ideales para el trabajo que estábamos realizando y con tan buena fortuna que el lugar vino a dar a la obra el aire nostálgico que necesitaba”.
Destacó como uno de los aciertos de Mauricio Jiménez, el aprovechamiento del lugar, que tras un trabajo enorme de transformación, quedó habilitado para efectos del teatro: “se hicieron varios ajustes para poder utilizarlo, como recubrir con madera algunos tubos de luz, retirar algunas lámparas, colocar la gradería y una cámara negra. Lo pudimos hacer gracias a la confianza que nos tuvo el Instituto Municipal de Cultura, así como al dinero de las dos becas que obtuvimos del Instituto Queretano de la Cultura y las Artes. Una vez terminadas las temporadas de ‘Noticias del Imperio’, que nos permitieron llegar a 200 representaciones en año y medio, quedó el espacio para el uso que las autoridades municipales le quieran dar”.
Mujer comprometida con su arte y con su tiempo, Ana Bertha tiene como objetivo el rescate del sentido ritual del teatro y nos explica: “creo que los grupos de teatro tenemos que pasar por una definición de estructura funcional en relación al contexto en que vivimos. Desde luego nuestra preocupación debe ser producir, dar funciones y tener una remuneración económica que nos permita vivir de nuestro trabajo, pero por otro lado, conservar un sentido ritual que se está perdiendo en aras de buscar lo comercial, de tener más ingresos en taquilla”.
Esta convicción de teatro la vio fortalecida al asistir al curso ofrecido en Querétaro por el prestigiado director Eugenio Barba, fundador del Odin Teatret de Dinamarca, de quien aprendió además, “que debemos ser capaces de enfrentarnos al público y mostrarnos tal cual, con nuestras emociones y sentimientos; tener la humildad para no sobreponer una máscara al público sino encontrar una necesidad de comunicación, de decir algo importante, vital. Si por ejemplo, en este momento es importante para mí hablar del amor, pues hacerlo no de manera superficial, sino como resultado de una investigación de lo que en este tiempo significa el amor y explorar todas las facetas.
“Mi trabajo en el taller con el maestro Barba, me confirmó que tengo que continuar por el camino de la investigación, además de seguir con el trabajo de preparación física, vocal, intelectual y no dejar que se muera el rito en nuestros trabajos, tanto en el proceso de elaboración de los mismos, como en el momento de la representación”.
- ¿Los integrantes de Atabal teatro comparten este modo de pensar?
- En mayor o menor medida sí, algunos a lo mejor no con tanta claridad, pero creo que en el camino se irán definiendo; una de las grandes dificultades es encontrar grupos homogéneos, todos tenemos diferentes dificultades para vivir y algunos optamos por otras prioridades, pero quienes compartan ese sentido ritual del teatro tendrán un lugar en Atabal.
- ¿No está cerrado?
- Por supuesto que no, la invitación a sumarse al grupo está abierta y trataremos de permanecer juntos lo más posible hasta donde nos permita esta forma de vida que llevamos. Mi idea es que tenemos que pisar firme, plantearnos aquí y ahora con todas las dificultades que implica hacer producciones teatrales y seguir conservando el romanticismo lo más que podamos; porque la idea romántica del teatro es la que nos sostiene en gran medida y posibilita que sigamos creando. Concluyó.