18 de octubre de 2007

 
 

MORELOS

             
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EXPOSICION DE FELICIANO MEJÍA EN EL BORDA

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En Yautepec, Morelos; vive un sabio, un viejo que vende animales de palo. Cualquiera que se pasea por las calles de Tepoztlán en sábado o domingo lo puede ver. Artesano desde siempre, se gana la vida vendiendo esculturas que imagina en ramas y troncos que luego talla con sus “fierramientas”, como él mismo las llama. Camina por el monte ligero y seguro acompañado de su burra, con su hacha y un pan en el morral.

Su nombre lo describe al dedillo: se llama Don Feliciano, quien en sus años mozos fuera mensajero del General Emiliano Zapata. Es precisamente la obra de Don Feliciano motivo de un homenaje en la muestra que se inaugurará este jueves 18 de octubre en la Sala David Alfaro Sequeiros del Centro Cultural Jardín Borda, a partir de las 18:00 horas.

Para el realizador Francesco Taboada, promotor de la muestra, Don Feliciano es uno de los grandes artistas vivientes de Morelos que ha desarrollado una escultura muy original; “me ha comentado que cuando anda en el campo y ve una raíz, que es la materia prima de su trabajo, ya le ve una forma y le pide permiso al árbol para quitarle esa raíz, generalmente vieja y gastada, dándole una forma específica. Tiene un don y ese don lo encontró a los setenta años; a esa edad se dio cuenta que tenía la capacidad de esculpir objetos con madera”.

Antes de ese momento, refiere Taboada, había sido campesino y durante la Revolución fue zapatista; “en la película de Los últimos zapatistas, él narra que Emiliano Zapata le mandaba llevar mensajes escondidos en los huaraches de Morelos a Izucar de Matamoros”. Al parecer, continua, Don Feliciano nació en 1900 y cumplió 107 años en junio, lo cual lo convierte en el artista morelense más longevo y el último auténtico  zapatista, “porque tuvo una labor decidida dentro de las filas del Ejército del Sur; todavía quedarán algunos niños que sirvieron como tlacualeros, pero Don Feliciano si tuvo una labor muy importante como mensajero”.

Su padre murió en la Revolución y su madre un poco después de la Revolución, refiere el realizador; “él se tuvo que dedicar en su depresión, era algo muy usual en aquel tiempo, que la psicología de los campesino se viera trastornada por la lucha; él se entregó al vicio, pero al mismo tiempo desarrolló desde ese entonces una característica artística, era cantante de corridos de la Revolución. Don Feliciano iba de cantina en cantina cantando corridos, tuvo problemas con la policía muchas veces, se enfrentó a la autoridad en incontables ocasiones. Pero él esta muy contento de no haber nunca matado a nadie; inclusive él habla de que se enfrentó al diablo varias veces también y nunca le ganó el diablo”.

La muestra es un gran logro, gracias al apoyo del Instituto de Cultura de Morelos, consideró Francesco; pues se lograron conjuntar varias piezas del acervo del ICM, algunas piezas de su colección personal y un estudio de retratos realizado por la fotógrafa Fernanda Robinson; además de algunos videos que se van a proyectar en la exposición sobre la vida de Don Feliciano.

 

 

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