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W&W: WORK&WORDS (1997-2008) MARÍA RUIDO El Centro Gallego de Arte Contemporáneo (CGAC), situado en Santiago de Compostela, España, y el Museo de Arte Carrillo Gil coproducen esta exposición de María Ruido en la que se da cuenta de su trayectoria: desde sus performances en los años ochenta, caracterizados por la influencia del pensamiento y la práctica feminista, hasta piezas videográficas actuales que se conforman como “ensayos visuales” en los cuales estudia algunas situaciones paradigmáticas de la sociedad, la economía y la política contemporáneas. Se trata de un recorrido desde 1997 hasta 2008.

 

La artista orensana comienza a trabajar por oposición al academicismo y al formalismo conformista de la neofiguración expresionista de los años ochenta, caracterizados por un aburguesamiento elitista y paternalista. Desde 1996 desarrolla proyectos sobre la elaboración social del cuerpo y su ubicación en los imaginarios del trabajo, los mecanismos de construcción de la memoria y las formas narrativas de la historia. Maria Ruido genera nuevas representaciones que trastocan las convencionales concepciones de las prácticas artísticas de la modernidad tardía, asumiendo una visión —militante— del arte como herramienta política y social desde la cual intervenir en la esfera pública. Así, construye una “imagen” crítica y antagónica de algunos elementos característicos de la actualidad como la emigración, el trabajo y la memoria histórica.

 

Siguiendo una línea de investigación que ahonda en la historia reciente y en sus derivaciones y determinaciones en las vidas de la ciudadanía, la artista reflexiona sobre los mecanismos del olvido y el recuerdo, recuperando la idea de la construcción de la memoria como un nexo y un diálogo, y la elaboración a partir de la experiencia personal frente a la idea de historia y de memoria oficial, restringida a lo institucional y articulada en torno a la estetización y la desactivación de los sujetos políticos.

 

En general, la producción de Maria Ruido defiende la necesidad de implementar y desarrollar en el ámbito público una especie de visualidad crítica, capaz de construir una “imagen” política que contribuya a discutir, cuestionar o desvelar tanto los aparatos de poder, los discursos dominantes y los modelos de producción de sentido, información, imágenes o pensamiento como las razones económicas e ideológicas que gobiernan el sistema cultural que decide lo que es visible y lo que es invisible, ¿cómo se hace visible algo y qué lugar ocupa ese algo en el entramado del pensamiento y de la acción? En definitiva, su obra puede ser considerada como un relato antagónico y una imagen política en cuyo desarrollo los procesos de apropiación —que releen y decodifican producciones culturales de todo tipo y cualquier aspecto de la realidad— tendrían un valor central como estrategia de respuesta a las condiciones de globalización mediática, pensamiento estandarizado y postfordismo económico que caracterizan nuestro mundo hoy en día.

 

Su metodología de trabajo se basa en amplias investigaciones que requieren fuertes dosis de tiempo y todo un equipo de documentalistas, historiadores, cámaras y editores para dar forma a proyectos de producción lenta y fuerte calado. En algunas de sus obras, como La memoria interior (2002), su interés estaba centrado en evidenciar los mecanismos de la memoria individual y sus olvidos en conexión con los de las memorias colectivas, así como en encontrar en la historia personal subjetiva un contrapunto a la historia oficial. En el último trabajo, Plan Rosebud (2006-2008), aborda de nuevo el tema de la memoria, pero desde otra perspectiva: este proyecto quiere ser una investigación sobre las relaciones entre la cosificación de la memoria (el monumento) y su (supuesta) activación (el documento), acercándose a los puntos de conflicto y contacto de ambos en uno de los territorios más esclarecedores de los mecanismos de construcción de un pasado común: la guerra, escenario, además, de ensayos y estrategias de control y disciplina de los cuerpos que no dejan de ser más que continuaciones de las tecnologías disciplinarias contemporáneas.

 

Si en ensayos virtuales anteriores, como Ethics of Care (1999) exploraba las relaciones entre cuerpo y poder, o en Ficciones anfibias (2005) estudiaba los recorridos y las disciplinas de producciones corporales, o en Tiempo real (2003) indagaba en los relatos audiovisuales sobre el trabajo en los orígenes del postfordista, o en el proyecto Plan Rosebud, exhibido en el CGAC en diciembre de 2008, María Ruido pone en relación todo ese bagaje para construir dos ensayos audiovisuales sobre la inscripción de nuestros cuerpos y de los relatos históricos en los regímenes disciplinarios contemporáneos, sobre la relación de las imágenes y las narrativas históricas con el poder y sobre la historia como una construcción desde “el presente”, entendiéndolo como un presente continuo.

 

La muestra W&W: WORK & WORDS, es presentada por los curadores Carles Guerra y Andrés Hispano.