***El experto australiano inauguró con la conferencia Fundamentos filosóficos de los archivos audiovisuales en la era digital, las actividades del Cuarto Seminario Internacional de Archivos Sonoros y Audiovisuales ***En el mundo de la política resultaría un peligro que nuestros principales registros se limitaran a un soporte digital sin una garantía física, para que cualquiera pudiera alterarlos a su conveniencia, advierte el especialista Los documentos en papel han sido suplidos por los registros de información en pantalla, estamos pasando de objetos físicos a ideas intangibles, sin embargo la obsolescencia tecnológica es uno de los mayores peligros que enfrenta la preservación de archivos sonoros y audiovisuales, debido a la velocidad con que cambia la tecnología.
Así lo señaló Ray Edmondson al inaugurar las actividades del Cuarto Seminario Internacional de Archivos Sonoros y Audiovisuales, con la conferencia Fundamentos filosóficos de los archivos audiovisuales en la era digital.
Edmondson dijo que en la transición del mundo análogo hacia otras tecnologías, la preservación se basa en los soportes físicos conservados durante décadas y que con la llegada de la digitalización deben ser resguardados con sumo cuidado para evitar posibles alteraciones en las copias que se realicen de ellos.
“La preservación de los soportes originales –advirtió– son una tarea que debe mantenerse de forma continua. Sin embargo hoy el verdadero significado de preservación se basa en entender que éstos no podrán ser conservados en el futuro tal como los conocemos, por ello deben buscarse nuevas vías para resguardar archivos sonoros y audiovisuales”.
Edmonson afirmó que la historia nos enseña que la conservación de la memoria y audiovisual se ha realizado solamente en fragmentos, porque los archivos combinan materiales de museos, librerías, fonotecas, así como de televisoras y estaciones de radio.
“Hemos avanzado mucho desde el gramófono, hoy tenemos el Ipod, pero la naturaleza del soporte y la tecnología ha dictado a lo largo del tiempo la duración e incluso características de los materiales de los materiales creativos. La grabación del Sargento Pimienta de The Beatles tiene sentido en los antiguos LP, pero algo sucede o se pierde cuando se le escucha en un medio digital”, consideró.
En este sentido, dijo que el contexto en que se realizaron las grabaciones y su soporte técnico es lo que brinda diversas experiencias, siempre y cuando exista una coincidencia con el propósito original.
“El contexto debe documentarse también como parte de la riqueza del documento. No es lo mismo escuchar una grabación de los años 30 en una computadora que hacerlo en un viejo rodillo de gramófono. Tampoco aquellos viejos discos de vinil en los que incluso la portada formaba parte de la experiencia, se entienden del todo al ser migrados al mundo digital”.
Ray Edmondson es director de la empresa de consultoría Archive Associates. En 1987 fue galardonado con la Medalla de Oro de la Orden de Australia. Desde 1966 ha participado en el Programa Memoria del Mundo de la UNESCO. Actualmente se desempeña como secretario del Grupo de Defensa del Archive Forum.
Sobre los lineamientos éticos que deben respetarse al digitalizar archivos análogos, dijo que los especialistas no se deben deshacer de opciones de manera precipitada. “No debemos hacer tonterías en pos de la modernidad –subrayó. Hemos visto que muchas cintas de audio tienen una vida más larga que muchos discos compactos. En cuanto a los soportes digitales hay que estar conscientes de que a nivel histórico no pueden garantizar que el registro original sea alterado”.
Al respecto afirmó que en la figura del archivista se encuentra el principal custodio de la preservación de archivos, por lo que se necesita una adecuada capacitación y sensibilización sobre el trabajo que están realizando y en el que se encuentra parte de la memoria colectiva.
“El peligro del mundo digital es que es fácilmente alterable. En estos tiempos sabemos que todo cuanto rige nuestra civilización se basa en la política, por ello resultaría un peligro que nuestros principales registros históricos se limitaran a un soporte digital sin una garantía física, para que cualquier entidad poderosa pudiera alterarlos en el futuro de acuerdo a la conveniencia de sus intereses”.
Finalizó con la advertencia de que el trabajo en el resguardo de los archivos sonoros y audiovisuales es una tarea permanente en la que no existe una idea clara de quienes recibirán los materiales.
“El Voyager, lanzado en 1977 por la NASA, lleva un disco de oro para que cualquier forma de vida extraterrestre inteligente pueda escuchar lo que fue nuestra civilización, irónicamente el soporte que se utilizó fue análogo.”
Y agregó: “Cuando hablo en pasado me refiero lamentablemente a que quizá nuestra civilización no pueda sobrevivir al calentamiento global, pero la memoria de lo que fuimos no tiene porqué desaparecer, si tomamos las medidas adecuadas para garantizar, al menos tecnológicamente nuestro futuro”.
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