En un futuro no demasiado lejano, tampoco improbable,
se desarrolla la acción de La primera calle
de la soledad. Un futuro en el cual el espionaje
se realiza mediante el uso de computadoras y proliferan
las religiones más dispares en un conflicto permanente
y aparentemente eterno. Un futuro no muy lejano... unas
situaciones no muy lejanas de las actuales: las pasiones,
los odios políticos, la desesperanza, pero también
la hermandad. Esta es una novela a la altura de lo mejor
del género. Una visión caótica, frenética,
melancólica y humana, inmersa en un mundo de pesadilla
que seguramente hubiera agradado mucho a Philip K. Dick.Héctor
Chavarría.
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