Encontrando un proceder orgánico, los textos de
Crímenes diversos denotan una precaución
ante la postura del escritor y su obra con los problemas
racionales. Se desentraña así un mundo de
contrastes y matices que dan acceso al tono del libro
como una emoción necesaria, incisiva y cruel. No
obstante, al final, tras la serie de narraciones, cuentos
y relatos, en el texto que da título al libro surge
el hecho que justifica la estructura y el encuentro del
autor con el lenguaje, con su conciencia, en un vórtice
donde sus iniciales corroboran que ya no tiene marcha
atrás, se presencia entonces el alza de una nueva
voz que da fin al conjunto con su propio epitafio.
Ascanio Lazar.
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