Desde los ya legendarios tiempos del taller que lo vio
llegar con sus iniciales versos de ingenuo/incauto bucolismo,
en Teodosio García Ruiz la poesía fue su
otra piel para entender y asimilar el mundo. Asumió
su condición de poeta con apasionamiento y cada
nuevo libro suyo es una propuesta de mayor alcance y mejores
resultados. No se repite, no se engolosina. Hay un rigor
extremista que no le permite solazarse con lo ya hecho.
Como el buen poeta que es, todo lo asimila, lo personaliza,
lo expropia, lo hace suyo. No padece el trauma de la persecución
interminable de la originalidad. Sabe que es él
quien escribe, quien subvierte con sus Furias nuevas
el hallazgo de su modelización de un mundo que
se transfigura al conjuro de ensalmos que desde hace un
tiempo se desborda en la llamada prosa poética.
Fernando Nieto Cadena.
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