En la joven poesía mexicana predomina de manera
casi absoluta lo sentimental, lo sensible, lo sensitivo...
No en clave modernista, claro está, sino en clave
moderna. Brillantez imaginativa, ansiedad erótica,
desazón existencial, angustia, desconcierto, exhibición,
grito... Faltaba algo que en la poesía de otros
países se manifiesta con esplendidez desde hace
años: la poesía de la inteligencia, el lirismo
nacido de la reflexión conmovida, la aparición
del elemento objetivo a partir de la intimidad, a partir
de lo privado: la serena mirada sorprendida, escrutadora
de la realidad. Esa me parece que es la aportación
fundamental de la poesía de José-Leonel
Torres.
Federico Álvarez.
|