Bajo la conciencia de que no hay salvación ni condena,
ni víctimas ni victimarios, sólo actores
de un destino, Agustín Cadena construye estos catorce
relatos. La pérdida de la inocencia como caída
del paraíso, la destrucción y la crueldad
como puntos nodales para entender y crear, permean historias
donde se recupera la infancia del hombre, su capacidad
para inventar el amor, su posibilidad para vivir. Es en
este mundo de desasosiego, construido con estilo ambicioso
y bien logrado, que la oscuridad y la luz cobran mayor
intensidad. Así, en Ritos de inocencia
quedan al aire las raíces de lo profundamente humano.
Edmée Pardo.
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