El problema es de estilo. ¿Desde qué espacio
verbal se ha de iniciar un relato? A diferencia de una
narración, estos textos semejan la concentrada,
la plástica evocación de un hecho. El tiempo
se encuentra en ellos detenido, como en un doloroso presente.
Un velo de sombra se levanta entre la escritora y los
hechos. Tengo esta sensación al leer los textos
de Marina Bespalova. Exige mucho de sus lectores, les
pide atención, que pongan al desnudo todos sus
sentidos. Porque estos textos han sido construidos no
sólo con inteligencia sino también con sensualidad,
con un deleite especial por los sonidos de las palabras,
con un gozo particular por las sensaciones táctiles
y los olores, como si las palabras tuvieran sabor y nacieran
del paladar. Extraño placer el de este libro, sensual
e inteligente, suave y triste a la vez. Abre el camino
de una escritora que parece tener estilo propio.
Jaime Labastida.
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