Entre lo tangible y lo incorporal, Víctor Manuel
Pazarín nos adentra en los pasillos de sus Construcciones,
esas rutas trazadas por una luz que parte vastas zonas
de tiniebla. Sin embargo, ese fulgor no nos permite distinguir
con detalle las formas iluminadas que pueden revelarse
en las estrellas, en los rostros de las fotografías
o, incluso, en la voz: esa barrera se llama deslumbramiento.
En su asombro, el poeta interroga, pero las palabras,
paradójicamente, son signos de claridad que acentúan
el misterio. Escritura en verso y en prosa, Construcciones
nos sorprende por el claroscuro de sus imágenes,
por el rigor en el lenguaje y por una emoción que
va empatada con la inteligencia.
Héctor Carreto.
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