Verónica
Murguía nació en el Distrito Federal en 1960.
Estudió historia en la Facultad de Filosofía
y Letras de la UNAM. Ha publicado tres novelas: Auliya,
El fuego verde y Ladridos y conjuros, así como un
volumen de cuentos titulado El ángel de Nicolás.
La versión alemana de Auliya fue finalista en el
premio Rattenfanger, el cual otorga la ciudad de Hamelín
a la mejor fábula medieval publicada en alemán.
Asimismo, ha escrito e ilustrado varios libros para niños.
Desde 2000 es colaboradora del suplemento cultural del periódico
La Jornada a través de su columna quincenal titulada
“Las rayas de la cebra”. Actualmente da clases
en la escuela de escritores de la Sociedad General de Escritores
de México y tiene una beca dentro del Sistema Nacional
de Creadores de Arte, por parte del Fondo Nacional para
la Cultura y las Artes.
Geney Beltrán Félix nació en Culiacán,
Sinaloa, en 1976. Su infancia transcurrió en Tamazula,
Durango. Estudió letras hispánicas en la
UNAM y literatura inglesa en la Universidad de Toronto.
Fuebecario de la Fundación Lorena Alejandra Gallardo.
Ha sido reportero cultural, profesor de preparatoria e
idiomas, traductor, asistente de investigación,
editor de obras históricas de divulgación
y bibliotecario. Ha publicado los libros de ensayos El
biógrafo de su lector. Guía para leer y
entender a Macedonio Fernández (Premio Nacional
de Ensayo Joven José Vasconcelos 2002) e Historias
para un país inexistente (2005). Actualmente trabaja
en el Fondo de Cultura Económica como editor y
publica cotidianamente en su bitácora personal,
en la red: www.elgeney.blogspot.com. Desde diciembre de
2002 es papá de Andrea.
Autores incluidos: Vivian Abenshushan, Humberto Beck,
Ernesto Priego, Elisa Corona Aguilar, Alejandro Fuentes,
Mayra Ibarra, Fernando Fabio Sánchez, Magali Velasco
Vargas, Luis Felipe G. Lomelí, Carlos Oliva Mendoza,
Rafael Lemus, Mayra Luna, Antonio Ortuño, Luis
Vicente de Aguinaga, Ana Marimón Driben, José
Mariano Leyva, Carlos Esteban Cuendia, Martha Patricia
Reveles, Fernando de León, Carlos Antonio de la
Sierra, Rogelio Guedea, Sigifredo E. Marín, Pablo
Martínez Lozada, Mary Carmen Sánchez Ambriz,
Gabriel Bernal Granados, Sergio Ugalde, Karla Ortega,
Luis Alberto Arellano, Lobsang Castañeda, Irad
Nieto, Jorge Ortega, Sergio Téllez-Pon, Francisco
Meza Sánchez, Rafael Toriz, Gabriel Wolfson, Elba
Sánchez Rolón, Ignacio Sánchez Prado,
Teresa González Arce, Avelino Gómez, Arturo
Villalobos, Eduardo Huchín Sosa, Paola Velasco,
José Israel Carranza, Luis Jorge Boone, Jezreel
Salazar, Héctor J. Ayala y Édgar Rincón
Luna.
Se encontrarán en este volumen nombres conocidos
y otros que no lo son tanto, además de otros más
que constituyen más bien hallazgos afortunados,
producto del trabajo de investigación de este libro.
Los compiladores, los escritores Verónica Murguía
y Geney Beltrán Félix, para su investigación
partieron de un criterio generoso que, en lugar de cuotas
y censura, impuso su propósito de no depender de
restricciones artificiales ni de compromisos, sino de
la crítica, tanto en la búsqueda como en
la valoración y la publicación de estos
textos ensayísticos, fruto del trabajo reciente
de escritores jóvenes de todos los estados del
país.
Afirman los compiladores en el prólogo a esta
antología: “Nos esforzamos porque el criterio
propio, única herramienta posible del antologador,
indispensable aunque volátil, determinara la fisonomía
de la selección. Nos obligamos a considerar aquellos
textos que, lejanos a nuestros intereses o nuestro gusto,
fuesen también contundentes, sinceros, interesantes.
Afortunadamente, la diversidad temática y estilística
de los ensayos recibidos nos permitió sortear algunos
de los escollos más previsibles”. Así
pues, este esfuerzo por rastrear, calibrar e incluir en
un indicio de esta tarea de la crítica que propone
señales para marcar y reconocer los territorios
de la imaginación literaria de las jóvenes
generaciones, que no de una sola generación, lo
que contribuyó en definitiva a ofrecer un panorama
polifacético y hasta contradictorio. Tarea delicada
la de poder atisbary, al mismo tiempo, precisar dicha
diversidad en un marco coherente y afin de cuentas unitario.
El ensayo, en tanto que género aglutinante y polimorfo,
tiene en México, entre sus más recientes
generaciones de escritores, un buen momento: inconformidad,
crítica, protesta, inquietudes esbozan los perfiles
de una creación y una reflexión que tienen
en la literatura su principal preocupación. En
suma, la experiencia de la literatura como otra realidad,
como una sugerencia para interesar, para disectar, para
abrir la luz a las raíces de todo aquello que da
forma y contenido a nuestra cultura inmediata.